Thursday, December 10, 2015

Tar



La presión de la noche los empujó dentro de la cama, sepultando su resistencia bajo la corpulencia de las sábanas. Ella ceñida en ropón de oruga. La premura de sus alas forcejeando confusa, mientras su pelo allanaba la boca enemiga y tan amada.
Él le susurró un verso desconocido, pidiéndole la emergente respuesta que ella no supo dar. Ella se arrepintió aturdida no por el juicio arrogante de él, sino por haber dudado en un intento por complacerlo.
El aliento desesperado en su cuello dolía tanto como la bata de algodón con armadura de encajes.
Un esfuerzo conjunto para arrancar la inasequible barrera entre el cuerpo y las manos, alejó sus labios de su rostro y la respiración furiosa de su nuca. Pronto el cabello húmedo se hizo hielo en el ambiente viciado.
Fuera una red de brazos abusivos lo sedujo en el resollar de un sueño unísono. Ella consumada se levantó al compás del presentimiento de la niña espiándolos en la vigilia. La chiquilla exigió sin pudor ser sacada del empedrado de sus miedos.
-Recuerda que estamos solas en esto tonta. ¿A dónde crees que iríamos? Si logramos salir de aquí terminarás encerrada con las otras huérfanas hasta que tu madre te busque. Yo no puedo regresar a la Tierra y no quiero ir a esos sitios que estás pensando.
Pronto el lugar se llenó de espectadores ante un programa vació en la TV, siendo él el más atento.
La ira tóxica de los ojos y labios resentidos de las diosas carnavalescas, lo enredaban en un desperdicio de sí mismo. Y él, “Él” inexistente. Ella, recordándole resignada.
Ahogando las pupilas con los párpados tumbó la puerta del olvido y un tufo de polvo la dejó a solas en el cuarto de tablas destrabadas. Calló de rodillas ante la mesita en el pesebre, la máquina de escribir mirándola con el corazón florecido. Lágrimas de mercurio, polvos de azufre, y sales de cobalto barrieron el lugar sepultándolos lejos. Después de un tiempo, una suela perdida trituró el hueso de una mano  presionando la primera tecla sobre el principio.

Niño



Niño de barro
alma de cal y yerba
abrazo silvestre
vuelco de las olas
grito desértico
cual nudo movedizo
Dónde irán tus pasos
sobre el omnisciente lodo
Por qué será que el corazón
de tu danza
es el eco de una piedra
que llevo muy cerca mío
como el sol lleva a la noche
y crecen las profecías
en nuestras bocas de trigo
Niño de magma
niño manantial
gruta que florece
borbotones de rocío
Dónde se ha ido tu voz
jilguero del naufragio
brazo que germina
donde el barco níveo de
tu risa sempiterna
Dónde titilas niño
Acaso en la callada sombra
donde yace la suerte
y se nutre la semilla
de morir contigo.

Camina



Desierto nocturno
ciega pero no a tientas
Cariciosa intuición
de marfil incinerado
  egoísmo puro
reflejo de afuera
Ventana las altas estrellas,
nieve como talco
en la yerba pálida,
luna caliente y
carne tensa
extendida de madrugada.
Todo es blanco
plata seductora
vidrio del alba
punzante y azul.
Diamante
palabra sobre un espejo
Tiempo
carbón pulverizado
               ojo
amarillo como el sol
centro de roca
sensible
flor y
mariposa
  ceniza
  desolación y
nostalgia
               fuego,
                              o recuerdo
estampa
                              deseo
               o punto transparente.

03.24.15



You can shut down my life if you want.
You’ll never get to see me broken
You can kill all of my dreams
You can kill love and
Kill me
You can take away everything that
Deserves to be counted
But you can’t born again
Let go
Lay in your pride
Keep on feeding your demons
Kill me
But you’ll never kill me.

Monday, May 4, 2015

05.04.2015



You don’t have a way to tell
The relationship of your present with
The summary of yourself
I see the same place from the same place
And I don’t seem the same
I don’t see the same.